Acaba de terminar una videoconferencia con un cliente que nos había encontrado por internet.
Mi cabeza hervía.
Reuní al equipo.
— No podemos hacerlo.
— No podemos hacerlo.
— ¡Vamos a hacerlo!
Cuando terminé la frase, me di cuenta de que, otra vez, mi cabeza había ido más rápido que mis palabras.
Las caras lo decían todo: perplejidad, sorpresa y ese gesto silencioso de “explícanos esto mejor”.
Respiré y lo puse en contexto.
— Hemos hablado con un posible cliente que nos ha contactado online. La información viene de Corea, está incompleta, fragmentada y parte está en coreano. Técnicamente, no podemos hacerlo.
Pausa.
— Pero el cliente necesita ayuda. ¿De verdad vamos a dejarlo colgado? Eso sí que no podemos hacerlo. Así que equipo… vamos a hacerlo.
Las caras cambiaron.
Ya no era duda. Era esa mezcla tan nuestra de “no sabemos cómo, pero lo sacamos”.
¡Ese es mi equipo!
Y entonces la volví a liar:
— Por cierto… ¿alguno sabe coreano?
Risas generales.
— Para eso están los traductores.
— ¿Cuándo empezamos?
Así somos en Gambón.
Nos gusta lo que hacemos, nos gusta ayudar a nuestros clientes y nos gusta hacerlo bien, incluso cuando no es fácil.
El cliente, KPS EUMAN, está encantado con el trabajo.
Seguimos desarrollando cada vez más proyectos de packaging juntos.
Y nosotros…
seguimos practicando coreano 😉